miércoles, 11 de septiembre de 2024

IBN BAYYAH (AVEMPACE)

Abu Bakr Muhammad ibn Yahya ibn al-Sa'ig ibn Bayyah, más conocido por el nombre latino  Avempace, nació en Zaragoza en 1080, en la época que conocemos en nuestra historia como de "Los reinos de Taifas"  y fue un filósofo un gran filósofo andalusí. También destacó por ser médico, botánico, poeta, músico, físico y astrónomo. 

 Hubo muchos  Leonardos da Vinci en Al-Andalus, un renacimiento clásico andalusí mucho anterior al europeo

Ibn Bayyah era de procedencia es humilde, ya que era hijo de plateros. Logró destacar  gracia a sus dotes musicales. Después, se ganó el respeto de los nuevos reyes de Zaragoza, gracias a sus planteamientos filosóficos; esto le permitió conseguir el cargo de visir de Zaragoza en 1115, ya que era íntimo de Ibn Tifilwit.


En 1117 murió  su protector y, al año siguiente, huyó de la ciudad conquistada por  los cristianos del Norte. Fue trasladándose de ciudad en ciudad, hasta acabar en Fez (Marruecos), donde murió, no se sabe si de muerte natural o asesinado, en 1139.

Avempace vivió en los años en que Zaragoza era llamada Medina Albaida, "La ciudad blanca", un tiempo de esplendor para la ciudad, donde destacaba el palacio de la Aljafería, y que era apreciada como una de las joyas arquitectónicas de Al-Andalus por cuantos viajeros pasaban por sus calles.

Una vez desaparecido el centralismo y poder de la Córdoba califal, los tres grandes centros culturales de al-Andalus son Sevilla, Toledo y Zaragoza. En concreto, en Zaragoza, perteneciente a la Frontera Superior, se asiste a un horizonte de diálogo y mutua asimilación entre la cultura musulmana, judía y cristiana.

Avempace no sólo destacó como filósofo, sino que también escribió tratados de psicología y uno de botánica-farmacológica , y fue médico, poeta y músico.


Avempace sería un digno representante de esta idea, pues plantea un racionalismo e intelectualismo aristotélico a la vez que lo empapa del sufismo místico.

  Avempace no sería el eslabón previo de la apoteosis de Averroes-Aristóteles, como continuadores en Occidente de la filosofía racional enterrada en los monasterios cristianos por la sombra de la herejía. 

Avempace conservaría íntegro el sentido de las antiguas Hikma y Falsafa  expresiones de la lengua árabe con las cuales la cultura islámica se refirió a la filosofía. 

  Avempace potencia al máximo el conocimiento racional, científico y filosófico, pero culminándolo en un estadio suprarracional y místico, cual es el que se propugna en la unión terminal del hombre con el Entendimiento Agente, con Dios, en términos de total y radical misticismo. Así, Avempace sería el máximo punto de unión entre saber racional y transracional, entre filosofía-ciencia y mística. Avempace sería el representante de un racionalismo místico .


Existencia de una escuela de filosofía y cultura musulmanas olvidada.

 En Zaragoza “no sólo hubo una gran escuela de filosofía y pensamiento, sino que en ella se ventiló la gran cuestión de la historia del pensamiento y de la noción misma de filosofía” .con una  visión más completa que la occidental desde un punto de vista filosófico.


 Es verngonzoso el lamentable olvido sistemático e irracional al que España ha sometido a ese pasado tan glorioso que fue el abarcado por los siete siglos de cultura musulmana.


Ibn Bayya, Avempace, trata de la moral en su gran obra  El régimen del solitario, además de en otras obras como La carta del adiós o el Tratado de la Unión del Intelecto con el hombre.


En esta obra podemos ver la primera teoría completa del sabio solitario. Aquí, Avempace, cual Platón en su Carta VII, propone el asilarse de la sociedad .

 El regimen del solitario es la más famosa obra de Avempace, que ya ha conocido varias ediciones en árabe y que ha sido traducido al hebreo, al alemán, al francés, al inglés, al ruso, al castellano y al italiano, y que ahora lo está siendo al japonés y al turco.

 Avempace buscó el inerior de la propia perfección.

A esta obra de Avempace se refirió incluso el propio Averroes, en términos elogiosos: “Abu Bakú ibn al-Saig ha intentado establecer un método para el régimen del solitario en estos países; pero este libro está incompleto y, además, es difícil de comprender siempre su pensamiento. Nosotros trataremos de señalar en otro lugar el fin que el autor se había propuesto, porque él es el único que ha tratado este asunto y ninguno de los escritores que le precedieron le ha superado sobre este punto” .

La importancia de esta obra radica en:

 1- El fin último del hombre es la consecución de la máxima espiritualidad, centrada en la vida contemplativa, necesitando de virtudes morales; 

 2- Unión cuasimística con el Intelecto Agente (Dios, o un intermediario entre el hombre y Dios); 

3- Polémicas por la relación que establece entre religión y filosofía y la inmortalidad del alma;

 4- Análisis de la sociedad de los Reinos de Taifas de su época; 

 5- Conclusión sobre los regímenes políticos de su momento clasificando a todos como malos; 

6-  La solución es el asilamiento del sabio, el autogobierno del hombre solitario (mutawahhid);

 7-  Esta propuesta choca, sólo aparentemente, con los ideales comunicativos del Islam y con la idea del “animal político” de Platón y Aristóteles; 

8-  Tiene influencias de al-Farabi, Platón, Aristóteles, Alejandro de Afrodisia, el estoicismo, del neoplatonismo, del sufismo…;

 9- la huella de esta obra sobre el pensamiento posterior (Averroes, Maimónides, Alberto magno, Tomás de Aquino, e incluso según algunos autores en el Meister Eckhart, Spinoza y Theilard de Chardin).

  Avempace se inspira para esta obra en la obra principal de al-Farabi, el Libro de las opiniones de los habitantes de una ciudad virtuosa. Así, cuando clasifica a la sociedad en cuatro clases imperfectas (ignorante, viciosa, descarriada, y la que forman los individuos perfectos dentro de las ciudades enfermas) frente a la ciudad virtuosa, con un régimen político que ordena la vida de sus ciudadanos hacia la perfección.

El filósofo debe acometer una emigración interior, para huir de la ciudad enferma. Así, la realización del ideal del solitario está en la vida teorética. El solitario debe atender a los fines que corresponden a los tres niveles de las formas: corporal, espiritual individual y espiritual universal.

Avempace ordena las formas jerárquicamente y anima al hombre a convertirse en forma espiritual universal.


Independientemente de las influencias que al-Farabi haya ejercido sobre Avempace o de las que este haya vertido sobre Averroes, el filósofo andalusí propone sin lugar a dudas es que el hombre se aísle de esa sociedad corrupta e imperfecta: Por lo que respecta a los hombre felices, si es posible que existan, sólo tienen la felicidad de modo individual, y, en consecuencia, el régimen correcto, únicamente será el régimen del solitario, tanto si se trata de un único solitario como si son más de uno, en tanto en cuanto no se una la colectividad o la ciudad a sus doctrinas”. Este solitario sabio guarda relación con el místico: “Éstos son los que designan los sufíes con el nombre de extranjeros en sus ideas, pues en ocasiones han viajado con sus pensamientos a otros estratos que son para ellos como sus patrias”.


Este solitario sabio, místico y feliz se verá luego encarnado en la novela filosófica de Ibn Tufayl, El filósofo autodidacto, o la historia de Havy ibn Yaqzan, la cual, a su vez, influirá en Daniel De Foe y su Robinson Crusoe y en Gracián.

 En  el pensamiento de Avempace es esencial su teoría de las formas, tanto en su dimensión física como metafísica. 

A este respecto, el filósofo zaragozano establece diversas clasificaciones de estas: formas de nivel corporal, formas del primer nivel espiritual y formas del segundo nivel espiritual .

Las formas del nivel corporal:

1. La forma de la materia tangible y visible espacio-temporal.

2. La forma o alma vegetativa.

3. La forma o alma animal, con los sentidos externos (vista, oído, gusto, olfato y tacto).

Formas del primer nivel espiritual:

1. Las formas que constituyen los sentidos internos (sentido común, imaginación y memoria)

2. Las formas propias de la razón humana.

Formas del segundo nivel espiritual:

1. La forma que es el intelecto pasivo o material o potencial individual de cada persona.

2. La forma que es el intelecto adquirido individual de cada persona.

3. La suprema forma que es el Intelecto Agente Universal.


El Intelecto Agente para Avempace (tras la estela de las diferentes visiones que al respecto mantienen Aristóteles, Alejandro de Afrodisia, al-Kindi, al-Farabi, etc.) es un intelecto único, eterno y totalmente separado de todos los hombres y de todo cuanto es materia, el cual contiene en sí mismo las esencias universales de todas las cosas; son ideas semejantes a las ideas modélicas de todos los seres que sostuvo Platón, sólo que situadas no en el mundo de las ideas ni en el mundo celestial platónicos sino en el interior de dicho Intelecto Agente, concebido a la mera platónica. Se trata de la unidad del alma y del yo frente a la multiplicidad de la materia. Este ideal de unidad y espirituralidad se encuentra en el Intelecto Agente, entendido como una cierta reproducción del Motor Inmóvil aristotélico, concebido como unidad radical de pensante y pensado

 A destacar también es la moral en el pensamiento de Avempace. 

En  El Régimen del Solitario, las cualidades morales, de las que también disponen los animales en tanto que surgen espontáneamente de su alma bestial, en cambio en el hombre dependen de la reflexión y de su libertad; por otro lado, sólo son auténticamente morales y buenas si con ellas se busca la propia perfección interior, no el reconocimiento externo ni los bienes sociales que reporta. Así, las virtudes no son un modo terminal del sabio, pues “una vez lograda la unión mística, la vida moral y las virtudes son ya inútiles”.

El logro del fin del hombre depende de él mismo,  como interpretan aquellos que han visto modernamente en el pensamiento de Avempace un ateo. Otros interpretan que   el logro del fin del hombre y la unión mística en la imaginación se produce en el intelecto, cosa que se consigue con la mezcla de las fuerzas naturales del hombre con un don gratuito de Dios, “prevaleciendo al final, como desencadenante decisivo, este último”

 Avempace en el Régimen del Solitario dijo: “son dones divinos con los que Dios Altísimo distingue a las criaturas que Él quiere, sin que el hombre tenga en ello participación alguna” .


Respecto a la otra vida y la inmortalidad del hombre, es de destacar que “Avempace sostiene que la muerte es un puro accidente, un mero tránsito: dado que en esta vida se puede lograr ya la felicidad, morir, entonces, no es sino un pasar de una felicidad intelectual en esta vida a la culminación de la misa felicidad en la otra” .


Desde este planteamiento, es lógica la apología que hace del suicidio en El Régimen del Solitario, en casos extremos en los que la materia se nos impone inevitablemente y no hay otra solución para desasirse de ella.

Ya sabemos que el fin último del hombre es la suprema perfección a partir del yo radical e íntimo. El solitario representa la contradicción entre individuo y sociedad, entre el yo y los otros, entre el ideal político de Estado perfecto y su imposibilidad práctica.

 Para el Islam el  estado más perfecto del hombre es viviendo en comunidad, pues el hombre es un animal esencialmente social, pero sólo si es una comunidad perfecta, un estado ideal y utópico donde todo esté regido por la verdad, la virtud y el amor entre los hombres.

En este sentido, Avempace ve que hay cuatro regímenes políticos degenerados, al estilo de Platón y al-Farabi Ante esta situación, y en coherencia con la apología del suicidio a la que ya hemos apuntado, Avempace propugna, como ya venimos señalando repetidas veces, que el hombre que quiere ser sabio debe huir de la comunidad y aislarse.

 Pero ese aislarse del solitario no es una renuncia completa a su sociabilidad, pues sigue viviendo con los otros la cotidianeidad material de cada día; es simplemente albergar en su interior el don de la libertad y de sus más queridas aspiraciones, buscando a los demás solitarios y a las comunidades perfectas que pudieran existir.


Respecto al término “régimen” utilizado por Avempace, se trata tal como expone al comienzo del libro de “la ordenación de unos actos con vistas a un fin propuesto”. Régimen que sólo puede darse en los seres racionales e intelectuales.

Como el régimen buscado no es perfecto en la ciudad, Avempace traslada ese régimen al hombre solitario; “el yo-alma-intelecto, que había sido el punto de partida de su pensamiento, asume en solitario todos los poderes políticos y de gobierno propios del jefe de la comunidad para gobernarse a sí mismo y conducirse al fin último de la unión mística intelectual” .

El propio Avempace, en la Carta del adiós, dice al hablar del punto de partida de toda conducta humana: “El hombre, como el resto de los animales, está compuesto de aquel motor primero al que la gramática designa como la “alif” y con el cual yo puedo decir “yo”. Es lo que yo quiero decir cuando digo, [por ejemplo]: “Tuvo conmigo una disputa mi alma” y otras cosas parecidas”.

 “Alif” es la primera letra del alifato árabe y, además, la primera letra también de la palabra árabe ana, que significa yo. Así, Avempace estaría señalando a los más primero y originario del hombre, su propio yo-alma.


Avempace fue el primero, en la Edad Media occidental, en defender el tópico horaciano del Beatus Ille (Dichoso aquel...), el elogio a la vida retirada que luego poetizó magistralmente fray Luis de León; el tópico del "aurea mediocritas" (la dorada medianía), también llamado por Vélez de Guevara "menosprecio de corte y alabanza de aldea".


  Volveremos a ver otro solitario, arrancado de la sociedad, unido a un sueño casi místico, un caballero andante llamado Don Quijote de la Mancha.

No hay comentarios:

Publicar un comentario